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Carnifex - The Diseased And The Poisoned (2008)

Si buscamos San Diego en la wikipedia, nos sale esto:

“San Diego es una ciudad situada en el extremo suroeste del estado de California (Estados Unidos) y, por lo tanto, al extremo suroeste continental de los Estados Unidos. El condado hace frontera con Tijuana, Baja California, México. Capital del Condado de San Diego, la ciudad tiene fama por su clima templado y sus numerosas playas. En el censo de 2000 tenía una población total de 1 223 400 habitantes. Es la segunda ciudad más grande de California y la séptima del país.” Pues bien, aparte de todo eso, San Diego también es la cuna del grupo que nos ocupa hoy y que están apunto de sacar el que sera su segundo larga duración: Carnifex.

Un segundo asalto de brutalidad que les confirma como uno de los grupos más a tener en cuenta en la bulliciosa escena deathcore americana, sobre todo si tenemos en cuenta el salto de calidad que han dado entre su anterior larga duración Dead In My Arms y este The Diseased And The Poisoned. Calidad que se deja entrever en detalles tales como el mimo que han dado a cada cambio de ritmo, o en lo trabajado de unos riffs que, a priori, pueden resultar típicos, pero que tienen ese toque que hace que los recuerdes una y otra vez. Y, por supuesto esos breakdowns de los que hacen gala en todas sus canciones. Simples pero efectivos, con un toque 100% marca de la casa.

Pero, aparte de todo eso, hay algo que destaca por encima de todo. La producción del disco. Lo suficientemente limpia como para no resultar agobiante, pero con ese toque crunch que tan bien le sienta al estilo. Con una definición que permite distinguir todos los instrumentos por separado (lo cual es un logro hoy en día) y cierto regusto a “old school” que hará las delicias de todos los que gustan de producciones no tan artificiales como las que se estilan últimamente.

Y, entrando ya en materia, hay infinidad de detalles que hacen a este cd un ganador seguro. Desde el ritmo imposible y contundente que nos transporta al breakdown de Adornment Of The Sickened, hasta la intro del tema que cierra este cd, Enthroned in Isolation, con ese impecable riff de guitarra, pasando por el que sin duda es el gran momento de este disco, que no es otro que Aortic Dissection, tema en el cual dan salida a todo lo que han sido y todo lo que son: contundencia, melodía, velocidad y un final con guitarras armonizadas que es capaz de hacer cabecear al más purista. Y, como detalle marca de la casa, esa manera de abordar el final de In Coalescence With Filht And Faith. Nunca un golpe a un plato dio paso a algo tan bestia.

En resumen, Deathcore de alta graduación que hará disfrutar a cualquiera que guste de ritmos fuertemente marcados, de la velocidad con toques de melodía y a los amantes de los grandes riffs. Darle una oportunidad, que seguro que no os arrepentiréis.

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Despised Icon - The Ills of Modern Man (2007)

     Permítanme decirles antes de empezar con la crítica de este disco que, hasta hace bien poco, vuestro humilde servidor no tenía ni la más remota idea de que semejante grupazo existía. Cierto es que procuro estar al tanto de todo lo que se cuece por los fogones del metal extremo, pero, cosas de la vida, uno no puede llegar a todo. Así pues, hace poco que descubrí esta joya que, de haberla escuchado antes, hubiera entrado en mi Top 5 del año pasado (e incluso en el Top 3), pero, quizá gracias a eso (y al momento que vivo musicalmente hablando) he podido disfrutar al máximo del Cd que nos ocupa hoy. Una vez hecha esta aclaración, vamos con ellos que, al fin y al cabo, son los protagonistas de esta crítica. No es un disco accesible, ni mucho menos, este The Ills Of Modern Man. Más aún, me atrevería a decir que peca de demasiado rebuscado en algunas partes, aunque eso le haga ganar enteros (sobre todo entre el sector mas progresivo del metal extremo). Basan su sonido casi completamente en una cadencia de riffs machacones (entiéndase “machacón” como contundente o muteado, nunca como pesado), con una batería que no suele parar (y cuando lo hace es para partirnos por la mitad con algún breakdown, pero de esto hablaré más adelante) y unos, a mi parecer, bastante logrados momentos de pausa en clave hardcore. Todo ello hace que su sonido en general se pueda describir como pesado, contundente, grueso…todos estos adjetivos les hacen justicia (y alguno más que me dejo, seguramente), pero, también son capaces de dejarte con una sensación de vacío interior, quizá mejor descrito por esta frase que me dijeron el otro día “Es como si te gustara irte a una obra y oir las maquinas machacándolo todo”. Pues si, mi querido amigo. Si Despised Icon es eso, entonces puedes llamarme amante de las obras…
    Otra cosa que cabe destacar es la carencia de melodía en casi la totalidad del disco, siendo esta suplida por estridencia (incluso a veces rozando la disonancia), y, reencontrándose con ella en un único tema, Fainted Blue Ornaments , que sirve como perfecto broche de oro para los 40 escasos minutos que dura el disco. Eso si, ese momento donde, de repente, recuerdan que son capaces de hacer algo más que machacar sin piedad sus instrumentos es, simplemente, uno de los momentos musicales más bellos que recuerdo, precedido por un coro 100% hardcore que seguramente a más de uno y de dos le recuerde a Hatebreed o a Sick Of It All.
    Y los breakdowns… ¿qué decir de ellos? Estos tipos son capaces de meterlos en los lugares más insospechados, incluso como ocurre con Nameless, tema que tiene un breakdown de marcado corte hardcore (una vez más esas influencias), pero que sorprende con una bajada de tempo apoteósica en medio del mismo, dejando al oyente con dos palmos de narices… Cabe destacar también el que nos despachan en Furtive Monolgue, con un riff hecho a base de slides bastante creativo (por cierto, hablando de ese tema, no os perdáis el videoclip. Sencillamente genial).    En resumen, este es uno de esos álbumes a los que no hacen justicia ninguna crítica. Yo podría tirarme aquí describiéndolo siglos, y aún así no podría captar ni el 1% de su esencia, así pues, no queda más remedio que escucharlo. Eso si, permitidme una advertencia a modo de consejo: desalojad vuestra casa. Mandad a vuestra madre/padre/abuela/marido/mujer a dar un paseo, bajad las luces, poneos el volumen al máximo y preparaos para la experiencia más extrañamente carente de sentido, pero brutal y genial a la vez que nunca hubiérais podido imaginar… con ustedes, Despised Icon.

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Furtive monologue:

 

 

At Least… - The anatomy of an irony (2007)

At Least - The anatomy of an irony       Después de seis años de carrera y tras superar distintas dificultades tales como cambios de formación, diferencias de criterio en cuanto a la dirección que debían tomar, enfermedades, etc., la banda almeriense At Least… ve por fin este año publicado su disco de debut. Y para ello se han valido como punto de partida de su anterior EP, The only secret is the one never told, del que recuperan para este primer larga duración los cuatro temas que lo conformaban.

      De entrada lo primero que podemos decir del disco es que es muy entretenido. Partiendo de una base de rock alternativo, At Least… se desmarcan con un sonido difícil de clasificar, ya que sus influencias fluctúan desde el hardcore más agresivo hasta el rock atmosférico e intenso, y probablemente por eso el disco consigue mantener la atención durante todo el minutaje gracias a la variedad de su propuesta. El álbum empieza fuerte, con una intro intensa que nos hace entrar en calor y afrontar con ganas las dos primeras canciones, recicladas del ya mentado EP: Mistakes are souvenirs y The watercolor inside the flooded gallery. La primera de ellas con un regusto punk que anima desde el primer momento y cuyo final, duro pero al mismo tiempo frágil y desgarrador, nos introduce a la segunda, más melódica pero con un estribillo rompedor.

      Con Russian roulette empieza lo inexplorado, y nos sorprendemos con un comienzo melancólico que de repente explota en un ramalazo hardcore que enlaza con un pegadizo estribillo punk rockero, de lo mejor del disco. Tras esto, una nueva sorpresa: Spoons & lemons, una canción casi perfecta, redonda, que me recuerda a aquel genial debut de The Used. Proseguimos nuestro recorrido y llegamos a Last temptation, donde el grupo descarga toda su energía harcore combinándola muy acertadamente con partes muy emotivas, al estilo de unos Envy. Por el contrario, Le temps détruit tout es casi una balada, con una interesante parte melódica en la que no obstante incluyen también tralla harcoreta, y es por ello que en este punto empezamos a pensar que el grupo tiende a repetir los esquemas calma-tempestad tan trillados por otros grupos. Lo cual ratificaríamos escuchando The photographs from the past are burning (tercer tema sacado del ep), si no fuera porque su estribillo es sin duda lo mejor del disco y el tema en sí raya la matrícula de honor. Todo un himno, sí señor.

      Tras un interludio llegamos a la parte en la que el disco irremediablemente decae por un momento: Vanity mirror vuelve a caer en la estructura calma-rabia-calma sin mucho éxito y Where is your love? es un tema correcto (también extraído de su EP) con buenos momentos pero un estribillo algo ñoño. Para terminar, eso sí, se reservan Leonard Shelby, tema que va de menos a más y que le da la puntilla al disco dejándonos un agradable sabor de boca y ganas de volver a escucharlo desde el principio, que es de lo que se trata. En líneas generales, pues, podemos hablar de notable para un debut en el que los almerienses se destapan como uno de los grupos más personales de la península y que tienen en su cantante Billy (muy bien acompañado por los coros de Dani y Tolo) y en su arrollador directo su mejor baza.

The Blackout Argument - Decisions (2007)

Portada de Decisions     Desde Alemania nos llega el debut de esta joven banda formada en Munich y que, pese a lo desconocido de su nombre, nos trae muchas sorpresas. La primera de ellas es el haber contado para la grabación de este trabajo con las colaboraciones de nada menos que de Byron Davis de God Forbid y de Benni Buss de Flowing Tears, aparte de Geert van del Velde de Miscreants. Sólo con este dato ya sabemos que no nos encontramos ante un debut cualquiera. Pero si a esto le sumamos la declaración de intenciones que hacen en su web, en la que plantean su música como una alternativa a una escena “de bandas estereotipadas tocando sonidos estereotipados” y destacan la pasión como elemento que los diferencia de tales grupos, no podemos pensar otra cosa que no sea que estos tipos se quieren comer el mundo, y rápido.

     Y desde luego que lo que nos encontramos en Decisions, el álbum de debut de The Blackout Argument, no deja indiferente. Al igual que en sus dos muy recomendables eps anteriores (Munich Angst y Munich Valor), su propuesta es simple: hardcore punk de toda la vida con leves pinceladas de otros estilos como el rock alternativo y el metalcore para enriquecer el resultado final. Y para ser sinceros, la fórmula le funciona. A lo largo del álbum este quinteto teutón no deja apenas respiro, pero lejos de ofrecer un hardcore machacón de la vieja escuela, a estos chicos les gusta más dejarse caer por los terrenos cercanos al hardcore melódico de grupos como Rise Against o los algo más acelerados Comeback Kid y Death by Stereo. Precisamente este Decisions destaca en lo mismo que dichas bandas: temas directos al grano, bien hechos, contundentes y con ese algo que hace que en cada canción te des cuenta de que no estás escuchando a un grupo del montón. Y ese algo está en los matices. The Blackout Argument saben apañárselas para no aburrir: coros como el de The used and the dead, el interludio instrumental en clave hardcore que es The die song, y el otro, My life in spoken words, (que recuerda muchísimo a Flitter Happier de Radiohead), etc. son elementos que hacen pensar que esta gente tiene ideas distintas, que de verdad se esfuerzan por hacer una música interesante dentro de un estilo, en efecto, muy saturado. Incluso se atreven con una balada acústica, Glassbread game, que a las pocas escuchas se convierte ya en uno de los temas más destacados.

     Pero la calidad del disco no se queda en los meros adornos y arreglos. Lo verdaderamente importante del álbum es la inmediatez, la pegada de todos sus temas y lo fácil que parece, escuchando a este grupo, escribir una buena canción; y es que prácticamente lo clavan una vez tras otra. A destacar el trabajo de a las voces, unas veces melódicas (muy buenos estribillos), otras gritonas, y sobre todo unas composiciones a la altura de los mejores del género: Trail and error error error, Abandon Good Guy, Remain in silence o Zombie aesthetics son de lo mejor que he oído este año.

     En definitiva, un grupo al que habrá que seguir muy de cerca porque por lo que hay en este, su primer larga duración, tiene la calidad suficiente como para convertirse en un referente del género en muy poquito tiempo. El que avisa no es traidor.

Los grupos de mi vida, Vol. 2: Berri Txarrak

Berri Txarrak 

     Siguiendo la serie que comencé con HIM, hoy os hablaré de Berri Txarrak (Malas Noticias). Sé que soy un pesado, pero por más que pasa el tiempo no alcanzo a encontrar banda española con un sonido tan personal y con una calidad siquiera similar a la que ofrece este ahora trio de Lekunberri, Navarra, formada por Gorka Urbizu (guitarra y voz), Aitor Goikoetxea (batería) y Mikel López (bajo). Hay que mencionar que Aitor Oreja formó parte del grupo tocando la guitarra hasta 2004.
    La historia de esta banda comienza a mediados de la pasada década cuando cuatro jóvenes de un pueblo de Navarra deciden montar un grupo. Al poco tiempo de funcionar, ganan un concurso de grupos noveles gracias a su genial Maketa (de lo mejorcito de su discografía pese a la mala calidad de sonido) por lo que consiguen un contrato con el sello discográfico pamplonica GOR, con el que han publicado sus cinco discos.

     En 1997 apareció Berri Txarrak, su disco de debut, en el que desplegaban la rabia de un grupo nuevo con ganas de morder todo lo que se ponga por delante. Las letras de las caniones son panfletos contra todo aquello que les molesta. Temas como Itxaropena agortzen (Agotando la esperanza), Tortura nonnahi (Tortura omnipresente), 500 urte ta gero (Después de 500 años) o 1512 son ataques directos a la administración española y que tratan con extrema crudeza el problema vasco.

     Por esos mismos derroteros seguiría Ikasten (Aprendiendo) de 1999, aunque en este se centrará menos en la situación de Euskal Herria para tratar otros temas como las drogas en Minutu bat (Un minuto) o incluso ya incursiones en letras de contenido más o menos amoroso y menos social como en Ikusi arte (Hasta la vista).

     Ya en 2001 darían a luz la que para mi gusto es su obra cumbre, Eskuak/Ukabilak (Manos/Puños) un disco que difícilmente podrán superar ni ellos ni nuevas generaciones musicales de este país. Dejando atrás el sonido pseudo-numetalero de sus dos primeros discos, esta entrega es un ejercicio de hardcore de alto octanaje de la mejor calidad, aderezado con matices de mil estilos distintos. El rapeado propio del nu metal está presente en Lehia (Competencia), Biziraun (Sobrevivir) o Pangea, aunque aderezado con riffs y loopings propios del hardcore más rabioso. También hay cabida para ramalazos emo como la genial Ebidenteegia (Demasiado evidente), Ez dut nahi (No quiero), Stereo o la contundente Hil baino lehenago (Antes de morir), una canción que te hace saltar del asiento y ponerte a botar como un loco en su parte final. El hardcore más cañero se lo guardan para Oihu (Gritar, ¡pedazo de single!) y Zirkua (El circo), amén de ese lado más punk comercial que se deja ver en Shitty Music Tavern. Pero no sólo de caña burra viven estos chicos, la melodía se adueña de temas como Mundua begiratzeko leihoak (Ventanas que muestran el mundo) y la genial despedida con un corte dividido en dos: Eskuak (Manos) y Ukabilak (Puños). Un disco imprescindible, que no deja respiro, en el que no sobra ni falta nada. Obra maestra.

     No se queda muy atrás su continuación, Libre, un disco que a decir verdad tan sólo está unas décimas por debajo de la anterior entrega. Editado en 2003 y calificado por su cantante Gorka Urbizu como un disco “con potencia en la música e impotencia en las letras”, Libre fue elegido por la desaparecida Rock Sound como mejor disco español de aquel año. Es un carrusel de estilos, la evolución lógica del grupo que escuchamos en Eskuak/Ukabilak, pero ahora los estilos no se dividen en canciones, sino que se funden en cada una de ellas, haciendo de cada tema una montaña rusa. Pierden fuerza los temas sociales de las letras que caracterizaban sus anteriores trabajos, presentes todavía en Izena, izana, ezina (Nombre, ser, impotencia), Emazten fabore (A favor de ellas) o Irailak 10 (10 de septiembre) en favor de temas más introspectivos como en Hil nintzen eguna (El día en que morí), Espero zaitzaket (Puedo esperarte) o Kanta goibelak (Canciones tristes). Mención aparte merecen Libre, una originalísima canción que se te queda en el bulbo raquídeo a la primera y sobre todo Denak ez du balio (No todo vale) en la que cuentan con la colaboración de Tim McIlrath, cantante de Rise Against.

     Ya en 2005 y con una nueva formación que les deja funcionando como trío, publican Jaio.Musika.Hil, su último trabajo hasta la fecha. Se trata esta vez de su disco menos duro, más rockero y quizá menos intenso, pero también repleto de momentos de calidad. Así atestiguan en Berba eta irudia (La palabra y la imagen), Zertarako amestu (Para qué soñar), Onak eta txarrak (Buenos y malos), Isiltzen banaiz (Si me callo), Oreka (Equilibrio) y sobre todo Iparra galdu: hegora joan (Perdiendo el norte: yendo hacia el sur). Ahora los tiempos de denuncia social (aunque siga presente) han pasado casi a la historia y el grupo parece centrarse en la música, como podría entreverse en el título de esta obra (Nacer.Música.Morir).

     El caso es que es de los pocos grupos españoles que me parece estar a la altura de lo que se está haciendo fuera. Lástima que no salgan en los medios (un grupo nacionalista de Euskadi, imposible aparecer en ningún sitio, esa es la libertad de expresión que existe en España) porque de verdad merece la pena descubrir a esta gran banda. Ah, no dejéis de escuchar un tema que no aparece en ninguno de estos discos y que es uno de sus mejores temas: Bisai berriak (Caras nuevas), de lo más pegadizo.

Discografía:

- Maketa (1995)

- Berri Txarrak (1997)

- Ikasten (1999)

- Eskuak/Ukabilak (2001)

- Libre (c) (2003)

- Jaio.Musika.Hil (2005)

Recopilatorio:

01. Tortura Nonnahi
02. “Haurtzaroa Lapurtu Zidaten”
03. Betiko Leloaren Betiko Leloa
04. Ikusi Arte
05. Oihu
06. Ez Dut Nahi
07. SMT
08. Mundua Begiratzeko Leihoak
09. Biziraun
10. Libre (c)
11. Hil Nintzen Eguna
12. Espero Zaitzaket
13. Denak Ez Du Balio
14. Berba Eta Irudia
15. Oreka
16. Iparra Galdu: Hegora Joan
17. Onak Eta Tzarrak
18. Bueltatzen

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