Después de muchísimo tiempo sin crear nada para mi querido blog, vuelvo hoy con una nueva recomendación de griterío. El motivo es que he conocido a este grupo, Reaction-Reaction!, de Barcelona, a raíz de su split con la ya asentada banda de emoviolence Gone with the Pain y los ya extintos Under the Waves. Los tres temas que aportaban estos chicos me gustaron bastante, en especial Philip Banks se lo come todo. Más allá de la cachonda referencia al tío de Will Smith en El Príncipe de Bel-Air, se trata de un trallazo screamo en la línea de los buenos tiempos del género en Europa con grupos como Raein o La Quiete.
Tras aquello decidí adquirir ese split junto con su ep Chasing a fuck, disponibles ambas referencias en Astoria, y dicho mini-cd de cuatro temas me gustó tanto o más que su parte del disco compartido. Para finalizar el recorrido cronológico, terminé comprando este CD-R llamado Discography que recoge todas sus grabaciones: un primer cd de ocho temas, los cuatro del ep y los tres del split.
Quince canciones en total en algo más de media hora que concentran algunos de los mejores momentos del género que recuerdo haber oído. El sonido de Reaction-Reaction! se resume en un screamo con dosis de hardcore y post-hardcore, destellos de emotividad y buen sentido del humor. En principio nada fuera de lo común; lo que hacía que este grupo mereciera la pena es lo bien que conseguieron fundir todos los elementos que componen su música para fabricar canciones increíbles. Desde los momentos de rabia crust a los pasajes melódicos más experimentales, pasando por los cambios de ritmo prestados de bandas cercanas al post hardcore como Hot Cross, el juego a dos voces de unos Circle Takes the Square, los momentos de locura controlada a lo Nervous Light of Sunday, las bases electrónicas, los sampleres de películas, los arreglos, y esa crudeza que los emparenta con bandas seminales del género como Swing Kids u Orchid… Todo está añadido en su momento preciso y en su justa medida, incorporando infinidad de detalles que se van descubriendo en sucesivas escuchas. Un sonido rico, variado y por encima de todo conciso, directo al grano. Porque si hay que destacar una virtud esa es la pretensión de la banda de no aburrirnos en ningún momento y consiguen su objetivo a base de variaciones sobre el mismo riff, melodía o ritmo en cada compás con lo que apenas hay partes que estén tocadas dos veces igual.
Hay que dejar claro que no inventaron nada, no revolucionaron el estilo ni lo redefinieron ni nada de eso; el verdadero legado que dejan Reaction-Reaction! son unos cuantos hits indiscutibles. El ya mentado Philip Banks, la genial Linoleum, el trallazo que es Tempo, el enorme final con esa pogueable Six seconds in Dallas o Malditos Roedores, quizá su mejor tema, nos hacen preguntarnos por qué esta banda no tuvo más éxito. Y aún me dejo en el tintero otras muchas, que tampoco tienen desperdicio. Calidad está claro que nos les faltaba.
Como habréis deducido del hecho de que utilice el tiempo pasado para referirme a ellos, Reaction-Reaction! están separados, concretamente desde verano del año pasado. Por desgracia. De todas maneras su existencia sirvió para algo y hoy podemos disfrutar de sus composiciones en este recopilatorio que os recomiendo encarecidamente. Os lo subo porque es imposible encontrarlo en internet, pero sinceramente lo que creo que tendríais que hacer si os gusta es comprároslo, porque aunque sea un simple Verbatim con dos papeles, os va a costar el módico precio de 2 euros que seguro que os van a agradecer. Lo podéis pedir desde la web del sello/distri que llevan dos ex-miembros del grupo (que por cierto tienen una nueva banda con buena pinta, Heads and Heads), sólo tenéis que enviarles un mail. ¡Espero que os guste!
PD. Esta entrada va dedicada a zegers, que ha demostrado ser fan, que es bueno, y además exigente, que es todavía mejor.
Los aficionados al griterío y el caos controlado estamos de suerte porque un grupillo de geniales músicos se han juntado para entregarnos un disco con una factura casi sobresaliente. Generalmente la calidad de la música de los llamados “supergrupos” (grupos formados por gente de bandas reputadas) no suele estar al nivel de expectativas y espectación que levantan al anunciarse sus proyectos.
En el mercado discográfico actual, en el que cualquier banda puede ser escuchada en cualquier luegar del mundo, ya no se puede tentar a la suerte y se hace necesario buscar tu público. No basta con hacer un puñado de buenas canciones y esperar a que lluevan los fans, tienes que buscar el elemento que te distinga y que consiga atraer a la persona que presumiblemente escuchará y disfrutará tu música. El debut de
Si buscamos San Diego en la wikipedia, nos sale esto:
Permítanme decirles antes de empezar con la crítica de este disco que, hasta hace bien poco, vuestro humilde servidor no tenía ni la más remota idea de que semejante grupazo existía. Cierto es que procuro estar al tanto de todo lo que se cuece por los fogones del metal extremo, pero, cosas de la vida, uno no puede llegar a todo. Así pues, hace poco que descubrí esta joya que, de haberla escuchado antes, hubiera entrado en mi Top 5 del año pasado (e incluso en el Top 3), pero, quizá gracias a eso (y al momento que vivo musicalmente hablando) he podido disfrutar al máximo del Cd que nos ocupa hoy. Una vez hecha esta aclaración, vamos con ellos que, al fin y al cabo, son los protagonistas de esta crítica. No es un disco accesible, ni mucho menos, este The Ills Of Modern Man. Más aún, me atrevería a decir que peca de demasiado rebuscado en algunas partes, aunque eso le haga ganar enteros (sobre todo entre el sector mas progresivo del metal extremo). Basan su sonido casi completamente en una cadencia de riffs machacones (entiéndase “machacón” como contundente o muteado, nunca como pesado), con una batería que no suele parar (y cuando lo hace es para partirnos por la mitad con algún breakdown, pero de esto hablaré más adelante) y unos, a mi parecer, bastante logrados momentos de pausa en clave hardcore. Todo ello hace que su sonido en general se pueda describir como pesado, contundente, grueso…todos estos adjetivos les hacen justicia (y alguno más que me dejo, seguramente), pero, también son capaces de dejarte con una sensación de vacío interior, quizá mejor descrito por esta frase que me dijeron el otro día “Es como si te gustara irte a una obra y oir las maquinas machacándolo todo”. Pues si, mi querido amigo. Si Despised Icon es eso, entonces puedes llamarme amante de las obras…