Archivos para la Categoría 'punk'

29
Oct
08

Trigger Travis – The Zoo (2008)

En el mercado discográfico actual, en el que cualquier banda puede ser escuchada en cualquier luegar del mundo, ya no se puede tentar a la suerte y se hace necesario buscar tu público. No basta con hacer un puñado de buenas canciones y esperar a que lluevan los fans, tienes que buscar el elemento que te distinga y que consiga atraer a la persona que presumiblemente escuchará y disfrutará tu música. El debut de Trigger Travis, una joven formación vasca, tiene un objetivo clarísimo que se manifiesta desde la primera hasta la última nota: no dejarte indiferente. Todo el este ep tiene la intención evidente de sorprender y dejar una huella en el oyente. Su arma: la adrenalina y la energía. Siete temas en veinte minutos, sin respiro ni tiempo para descansar. Directos al grano.

La dificultad de acercarse a este grupo es una manifiesta indefinición en su sonido. Que, sin embargo,  no se vuelve en su contra en ningún momento. Escuchándolos puedes pensar que pertenecen a la escena hardcore, pero en realidad beben más del rock and roll que de cualquier otro estilo, y sin embargo su actitud es típicamente punk. Entonces ¿qué tipo de público se sentirá identificado con su música? Pese a estar a medio camino entre varios estilos, la respuesta es la más simple posible: cualquiera que busque un grupo honesto, con energía y con ganas de divertirse, tiene en Trigger Travis una apuesta segura. Y lo digo no solo por su actitud, que les sobra, sino porque además se defienden con buenos temas y un directo arrollador.

Pero hablemos de este The Zoo. Se trata, como digo, de siete temas rápidos, enérgicos y adrenalíticos. Hardcore punk y rock and roll para destrozar el cuerpo del más pintado, con un ritmo que engancha a la primera. La gran pregunta es si conseguirían mantener la intensidad en un larga duración, pero quizá es pronto para preguntárselo. El signo de identidad del grupo, para bien o para mal, salta a la vista desde la primera escucha: la voz de su vocalista Marga. Porque no es nada fácil encontrar una cantante femenina en un grupo de estas características, y menos en España. Existe una gran controversia acerca de su papel al frente de Trigger Travis, pero personalmente creo que su trabajo es impecable. Quizá no es la mejor voz que he oido, pero sin duda imprime una personalidad y una energía que al grupo le viene como anillo al dedo. Una voz desgarrada y descarada que nos demuestra que las mujeres pueden tener tanto sitio en este mundillo como los hombres.

La parte instrumental es quizá la que cojea un poco. Y no porque no sean buenos músicos, sino porque la estructura de las canciones es en ocasiones demasiado complicada. En temas tan cortos, es difícil seguir el carrusel de cambios de ritmo al que nos someten y, aunque realmente son temas de muy buena factura, resulta bastante complicado adentrarse en ellos, y el oyente se pierde en muchas ocasiones. Muchos detalles que quizá se pierden en la complejidad compositiva, que por otro lado le resta algo de inmediatez a una propuesta que apuesta por darte una patada en la cara.

Aun así se trata de un álbum altamente recomendable que gana con las escuchas y nos presenta a una banda con ganas de sorprender y que seguro que nos dará alegrías en el futuro si saben ir más directos al grano. De momento, su cruce de estilos es más que interesante, lo cual les da algo que les sitúa una cabeza por delante de muchas otras bandas noveles: personalidad. Eso, en un ep de debut, es la mejor carta de presentación posible.

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14
Abr
08

Anti-Flag – The bright lights of America (2008)

Portada Anti-Flag es un grupo que lleva años sin decepcionarme. Reconozco que los descubrí tarde, con ese The Terror State en 2003 y de la mano del su single por excelencia, Turncoat. Buen disco aquel pero que fue ampliamente superado por su continuación en 2006, For blood and empire, con tremendas canciones como Project for a new American century, One trillion dollars, Hymn for the dead, etc. Calidad y variedad a partes iguales. El año pasado decidieron deleitarnos con A benefit for the victims of violent crime, un EP en el que además de algunas canciones nuevas disfrutábamos de sus grandes clásicos en su versión en directo, lo que me hizo interesarme por los primeros discos de esta banda, y la verdad es que no desmerecen en absoluto su trabajo en los últimos años. Ahora vuelven con el listón muy alto, ¿está The bright lights of America a la altura de su carrera?

La primera impresión es que sí. Han sabido volver a parir un buen disco, un disco disfrutable, coreable y que no decepciona, aunque está por debajo de sus últimos trabajos, y musicalmente bastante lejos de los primeros, mucho más rápidos y sucios. Con esto ya os podéis imaginar que este trabajo es el más tranquilo y melódico de su carrera. Es curioso ver cómo en los grupos de punk rock el término “madurar” suele significar “ablandarse”. De todas maneras en su caso esto no es del todo malo. No hay más que escuchar la primera canción del disco, Good and ready, para darse cuenta de que los himnos punk no tienen que escribirse a toda polla, uno de los mejores temas del álbum y de su carrera. Pero no acaba aquí la cosa, al revés, acaba de empezar. Y es que la primera parte del disco es prácticamente perfecta y nos introduce al nuevo sonido de la banda de tal manera que nos convence a la primera. No se les podrá acusar de vendidos con semejante colección de temas redondos. La canción que da título al disco es quizá la más cercana a sus anteriores discos, una canción algo más rapida que la anterior que encajaría perfectamente en For blod and empire y con un estribillo certero.

Vices es la primera canción que realmente nos sorprende. Para empezar por ese piano que la introduce, abriendo para un tema lento, melódico y en el que el vocalista Justin Sane entra con un registro que pocas veces le hemos escuchado. Coros melódicos y otro estribillo memorable. Preparaos para uno de los pelotazos del disco: The modern Rome burning, alegato anti americano de manual y con otro estribillo melódico marca de la casa, van cuatro. Y para rematar el repóker de ases, el trallazo If you wanna steal (you better learn how to lie) que nos recuerda muchísimo al estilo de Against Me! y nos hace caer en que serán probablemente su referencia más cercana.

A partir de aquí el disco pierde fuerza. Tras el buen sabor de boca de los cinco primeros temas, luego las canciones van perdiendo nivel y frescura y el grupo se pierde un poco en ese nuevo sonido, que llega a aburrir. Porque si hay algo que hizo grandes a sus dos anteriores discos era la variedad, y es un concepto que han olvidado de cara a este nuevo trabajo. Sólo Spit in the face, el corte con el tempo más rápido del álbum, rompe esa monotonía y como momento destacado de esa segunda parte del disco sólo nombraría Go West, otro tema lento y melódico con un estribillo muy pegadizo.

Como apunte, resaltar el corte acústico que han metido como bonus track, un poco country que otra vez nos recuerda a Against Me!. Un disco que mantiene el tipo aunque muy irregular y que se termina haciendo largo. No obstante, en un año en el que nos vamos a cansar de escuchar punk (entre lo que ha salido ya y lo que se avecina, estáis avisados) bien viene un soplo de aire fresco a la escena.

The bright lights of America:

22
Mar
08

Justin Pearson, un genio underground

Justin Pearson, pensativo

Muy probablemente no sepáis quién es el chico de la fotografía. Precisamente por eso escribo esta entrada, porque creo que es muy interesante conocer su historia, y sobre todo su fructífera carrera musical. Su nombre es Justin Pearson y es una de esas figuras sin las que una escena no tendría sentido, en este caso el screamo y el noisecore.

Después de haber tocado en varias bandas de la Costa Oeste estadounidense, su primer grupo relevante (y tanto) fue Swing Kids, banda formada a mediados de los noventa. Este prácticamente desconocido grupo no sería nada reseñable si no fuese por lo innovador de su sonido, derivado del punk: en aquella época, aquel caos en el que se convertían sus canciones y la desgarrada voz del amigo Pearson, que en esta banda hacía las veces de vocalista eran algo totalmente nuevo. Algo que posteriormente grupos como Orchid o Saetia terminarían de pulir para poner la semila de esa pila de estilos entre los que se cuentan el screamo, el llamado emo-violence y el chaotic hardcore. Estamos pues ante todo un precedente de esa escena tan en boga hoy. La discografía de Swing Kids está repartida entre eps y splits pero recogida en un sólo disco llamado Discography, que dejo en descarga para todo aquel que quiera gozar de esta joya arquelógica.

DESCARGAR Swing Kids – Discography

Haber formado parte de una de las bandas que iniciaron un género es todo un logro por el que sentirse orgulloso, pese a que la trascendencia de Swing Kids a nivel de público haya sido nula. Cosa que no le pasa sin embargo al siguiente grupo del que fue parte Justin, grupo conocido, reputado y original donde los haya: The Locust. Ahora a las cuatro cuerdas, Pearson ha conseguido con The Locust la repercusión y la fama que nunca obtuvo con Swing Kids, seguramente también ayudado por esa imagen estrafalaria que han adoptado, asemejándose a insectos de tamaño humano. Su segundo álbum de estudio, Plague soundscapes, es un ejercicio casi perfecto de hardcore caótico y experimental a velocidades de vértigo: nada menos que 23 canciones en aproximadamente media hora. Un sonido realmente único:

Live from the Russian compond, de The Locust:

Sólo con haber participado en estas dos bandas ya habría merecido la pena que ese individuo haya pisado la faz de la tierra. Pero la cosa no queda ahí. Además de ser miembro permanente de The Locust, Justin Pearson tiene varios proyectos paralelos, entre ellos el más importante el grupo llamado Some Girls. Ideado como un supergrupo thrashcore con músicos de algunas bandas de la Costa Oeste (como Give Up The Ghost o The Plot to Blow Up the Eiffel Tower), Some Girls es otro de los grandes nombres a tener en cuenta en la escena, con dos discos editados y unos cuantos eps en su haber. Sin embargo, su música no termina de distanciarse mucho de lo que hacen The Locust:

Warm milk, de Some Girls:

Ya son tres las bandas interesantes en las que encontramos a nuestro hombre. Así que no será ninguna sorpresa sigo hablando de grupos en los que toca. La siguiente parada es Holy Molar, de nuevo banda de hardcore experimental, aún más si cabe que las anteriores y que tiene ciertas reminiscencias a Fantômas, banda del también incansable Mike Patton (estos dos tipos como mínimo tienen en común haber tocado en tantas bandas que ni se acordarán del nombre de algunas). Su atuendo es también particular: van vestidos de dentista. Al menos, es una idea original, como su sonido.

Cavity search, de Holy Molar:

Nuestro viaje no puede acabar sin nombrar una última formación. En este caso el supergrupo es mucho más mainstream (aunque sólo por sus miembros), hablamos de Head Wound City y en sus filas se encuentran, además de nuestro buen amigo Justin, Cody Votolato y Jordan Billie de The Blood Brothers, Nick Zinner de Yeah Yeah Yeahs y Gabe Serbian, compañero de Pearson en The Locust y Holy Molar. En su ep de presentación de 2005 apuntan buenas maneras y con la separación de The Blood Brothers el año pasado, habrá que ver si el proyecto tiene continuidad.

DESCARGAR Head Wound City ep

Hasta aquí la lección de hoy, que sepáis que la labor de Pearson no queda aquí y que amén de otras bandas en su currículum como The Crimson Curse, Ground Unicorn Horn, Struggle, Fast Forward o Brain Tourniquet, el tío tiene montada su propia discográfica (One Three G) en la que lleva a todas estas bandas y otras como Ex Models o Orthrelm por poner unos ejemplos.

Para terminar, una curiosidad: Justin apareció en el Show de Jerry Springer protagonizando un montaje de líos amorosos como excusa para armar un pollo en el plató. Aquí tenéis los vídeos, en inglés, para el que tenga curiosidad.

04
Nov
07

The Hives – The black and white album

PortadaNo sé vosotros, pero yo tenía una gran expectación por escuchar el nuevo trabajo de estos locos suecos. Después del trallazo sonoro que es Tyrannosaurus Hives y teniendo en cuenta su trayectoria rockandrollera, esperaba que con su nueva aparición rompieran todos los moldes e hicieran un disco sin tregua, con la energía y frescura que les caracteriza, arrebatador. Pero como siempre, las ideas preconcebidas no sirven sino para llevarte una decepción.

The black and white album no es un disco malo, pero desde luego tampoco es buenísimo. Y eso que de entrada las cosas empiezan con todo de cara con el mejor corte del disco, esa demoledora Tick Tick Boom que derrocha clase por los cuatro costados y en la que nos encontamos a los Hives más fiesteros e irreverentes. Hasta la pista número seis, el disco fluye como nos tienen acostumbrados aunque quizá con un nivel por debajo de lo que les corresponde y ya podemos reconocer un regustillo retro que si se hacia más o menos patente en sus anteriores álbumes, aquí es descarado. Quizá de ahí el título, un disco propio de la banda sonora de una película en blanco y negro.

Justo en el corte número seis encontramos la primera marcianada del disco, y no será la última: A stroll through hive minor corridors, T.H.E.H.I.V.E.S., Giddy up! o Puppet on a string entran en esta categoría, con distinto resultado aunque poco interés. Del resto, destacan los pegajosos coros de Return to the favour y Fall is just something grownup invented y los geniales estribillos de You dress up for armageddon y sobre todo esa fiesta titulada Won’t be long, lo mejor del disco. En definitiva, algo de paja, menos revoluciones de las esperadas pero eso sí, mucha elegancia y un puñado de hits potenciales que te dejan buen sabor de boca a fin de cuentas.

23
Jul
07

Sum 41 – Underclass hero (2007)

Portada de Sum 41 - Underclass hero     Hay veces que llega a tus manos un disco sobre el que tenías puestas pocas o ninguna expectativa y que cuando te pones en el reproductor no puedes evitar que se te escape un balanceo de cabeza, una sonrisilla que delata que en el fondo estás pensando “vaya, es mejor de lo que creía”. Otras, sin embargo, coges el cd con muchísimas ganas y cuando te dispones a escucharlo, lo que no puedes evitar es poner una mueca de asco. Y esto es lo que me ha pasado con Underclass hero, el nuevo disco de Sum 41.

     La progresión de este grupo no podía haber sido más satisfactoria desde que a finales del siglo pasado publicaran su debut Half hour of power, la cual culminó con un discazo de la talla de Chuck. Pues bien, viendo que en cada disco estos cuatro canadienses expandían más su sonido hacia unos terrenos más maduros (no por ello más melódicos, si no más bien al contrario) no me esperaba menos que esa evolución se volviera a hacer efectiva en este nuevo trabajo. Cuánto me equivocaba.

     Lo que nos encontramos en este cuarto álbum es una vuelta a sus orígenes, a aquel pop punk azucarado que copaba hasta el último minuto de All killer, no filler. Y el resultado es desastroso. El disco tiene más o menos los mismos fallos y casi ninguno de los aciertos que tenía aquel, con el inconveniente añadido de que ya no tienen 20 años. La mayoría de las canciones carecen de todo gancho, se trata de composiciones pop sin apenas atractivo, nada menos que quince cortes en los que nos recuerdan a ese mediocre grupo de arena rock en el que se han convertido Green Day (y tampoco he podido evitar acordarme de My Chemical Romance en Ma poubelle).

     Y quizá lo más frustrante es ver cómo en ciertos momentos se atisba la genialidad de la que hicieron gala en sus dos anteriores trabajos (esos estribillos de Speak of the Devil y With me, el principio de Walking disaster, la parte instrumental de March of the dogs o ela pista escondida al final de Pul the curtain son momentazos) pero sólo en partes concretas, ni siquiera se puede decir que tengan alguna canción que sea completamente redonda (quizá With me). Así pues Sum 41 nos entregan un disco insulso, sin atractivo, de escucha ligera y, en definitiva, muy por debajo de lo que se sabe que pueden ofrecer. Quizá otra visita al Congo como la que hicieron antes de grabar Chuck y en la que casi mueren les venga bien.

Sum 41 - Underclass hero, primer single del disco

Descargar disco




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