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31
Dic
08

Lo mejor de 2008

Es 31 de diciembre y es inevitable echar la vista atrás para hacer un poco balance de lo que nos ha traído este 2008. En principio no parece haber sido un año muy fructífero en lo que a discos memorables se refiere; algunos pesos pesados han dado un bajón y las novedades no han sido tan soprendentes como en los anteriores cursos. Aun así es bastante fácil acordarse de diez álbumes para elaborar una somera lista que resuma el año musical. Como siempre digo, esta lista responde única y exclusivamente a los gustos de un servidor y seguro que muchos discreparéis con respecto a las inclusiones y omisiones. De todas maneras todos me parecen discos de gran factura, así que empecemos.

1. Burst – Lazarus Bird

El disco elegido para suceder al magnánimo Colors de Between the Buried and Me en este puesto de honor es un muy digno heredero en clave de tralla metálica. Otro disco largo, intrincado, experimental y cañero como el anterior. Los creadores del pepinazo que fue Origo en 2005 han vuelto con otra maravilla en forma de larga duración. Lazarus Bird tiene la contundencia necesaria para convencer a cualquier amante del metal, la melodía justa para llamar la atención de oídos algo más delicados y la experimentación suficiente como para ser un disco sobresaliente en cuanto a composición. Un disco que a veces apabulla, otras encandila y otras sorprende. Desde la genial I hold vertigo, comenzamos un viaje a través de atmósferas post, riffs asesinos y florituras técnicas. Variedad, buen hacer y, sobre todo, ganas de darle un soplo de aire fresco al metal actual.

2. Fear Before – Fear Before

El segundo puesto se lo han merecido los chicos antes conocidos como Fear Before the March of Flames. Tan sólo por conseguir entregar un disco a la altura de su predecesor, el genial The always open mouth, merecen que se les reconozca el mérito. El caso es que no sólo se han quedado en eso, sino que han conseguido expandir el sonido tan particular que lograron en aquél y darle una vuelta de tuerca para hacer algo realmente nuevo y personal. Un álbum que engancha desde la primera escucha con temas directos como Fear Before don’t listen to people who don’t like them o Tycho y maravillosas marcianadas como Jabberwocky. Era muy difícil pensar tras escuchar su anterior álbum que con su siguiente entrega conseguirían sorprender todavía más, ir aún más allá en su búsqueda de nuevos sonidos, pero ha quedado demostrado que estos tipos saben reinventarse y, sobre todo, escribir canciones. Un grupo que se ha consolidado con este álbum homónimo como uno de los grandes.

3. Maybeshewill – Not for want of trying

Con este tercer puesto, afirmo que el de Maybeshewill ha sido el mejor debut del año. Un gratísima sorpresa en forma de post rock de última generación. Porque estos británicos han sabido integrar todas las vertientes de este sonido en un nuevo concepto total: electrónica, pop, post metal, rock alternativo… un mosaico que revitaliza una escena que se creía ya muerta con grupos encorsetados en su propio sonido. Imposible no caer rendido ante joyas como The Paris Hilton sex tape, He films the clouds, Serafin & Cherubim… Lleno de matices, Not for want of trying nos hace navegar en un mar de sensaciones: rabia, nostalgia, paz… Lo mejor de 65daysofstatic, Sigur Rós, Russian Circles y Explosions in the sky resumidos en un gran primer disco. Suya es la tarea de que esto no se quede en una anécdota.

4. Habeas Corpus – Justicia

El igual que al anterior confirmaba el mejor debut, este puesto confirma al mejor disco español de 2008. Habeas Corpus son ya unos veteranos en esto de la música y ya cosechan varios éxitos a sus espaldas: Otra vuelta de tuerca, A las cosas por su nombre o Armamente ya eran discos muy notables, pero con este Justicia han llegado a su cénit. Habeas Corpus completan al fin una evolución constante que les ha llevado del rap metal al hardcore con una eficacia total. Aunque ya mostraron sus cartas en su anterior Basado en una historia real, con Justicia han definido un sonido hardcoreta de vieja escuela con elementos metalcore y por supuesto sin olvidar sus raíces. Todo concretado en una colección de canciones matadoras, entre las que destacan la brutal Clase media o los trallazos No en mi nombre y La riqueza es un crimen. Una enorme banda en el mejor estado de forma posible y con muchas cosas que decir. Imprescindibles.

5. No Use for a Name – The feel good record of the year

Pocas veces un título tan pretencioso hace honor al contenido de una obra. Pero en este caso, no podría ser más acertado, porque si me pongo a pensar qué me hace sentir este disco cuando lo escucho no se me viene más que una palabra a la cabeza: bien. Realmente es el nuevo álbum de esta veterana banda de hardcore melódico el que más me ha enganchado este año. Temas pegadizos que llegan tan rápido a la cabeza como al corazón. Rápidos y melódicos, No Use for a Name han encontrado este año la forma perfecta de unir los guitarrazos y la ñoñería. Porque estos chicos no han cambiado; pese a ser hombretones, tienen sentimientos y nos lo hacen saber en cada canción. Desde luego, si lo hacen con tanta maestría como en Under the garden, Biggest lie o I want to be wrong a mí no me importa. Para mí, su mejor disco hasta la fecha.

6. Foxy Shazam – Introducing

Desde enero, este era uno de mis claros candidatos a disco del año. La música de este quinteto se mueve dentro del rock, y digo se mueve porque es lo que no deja de hacer este disco: moverse. La naturaleza inquieta que evidencian en sus vídeos y en sus directos es bastante evidente en su sonido: rock bailable, con numerosos cambios de ritmo y multitud de registros: desde el pop hasta el hardcore. Introducing es un disco tremendamente entretenido, con un soniquete que invita a menear la cabeza y sobre todo con un rasgo diferenciador muy claro: la voz de Eric Sean Nally, una especie de Freddie Mercury hasta arriba de tripis. El piano también les da un toque muy personal, pero para mí tienen la gran pega de ser excesivamente teatreros, hasta el punto que el caos que organizan sobre el escenario pare estar medido al milímetro. Un disco de cinco colgaos, pero la mar de agradecido.

7. Mesa Verde – The Old Road

Todos los años digo lo mismo, pero es que se da el caso de que pasa siempre: cuando ya creía que ningún grupo me iba a sorprender dentro del screamo, coge y aparece este disco. Mesa Verde hacen una música tan buena como feo es su nombre. La base está clara: screamo con tendencia violence y las inevitables referencias post rockeras. Hasta ahí más de lo mismo, pero basta con escuchar la inicial A deep sleep without dreams para saber que este no es otro álbum más de los 700 que salen cada año en el estilo. Toda una belleza que da paso a la caña, y de la buena. Mesa Verde se despachan en los dos siguientes cortes con dos puñetazos rápidos. Los apenas 35 minutos que dura el álbum acaban con otra gran lección de screamo post rockero (que parece que se ha dado en llama “clever emo”): Post-youth. The old road no sólo es un disco casi sobresaliente, sino que es desde ya uno de los imprescindibles del género. Escucha obligatoria.

8. Exxasens – Polaris

Seguramente el autor de este disco, Jordi Ruiz (sí, EL autor), no esperaba aparecer en ningún top de este tipo. Exxasens es el proyecto personal de este componente de Kiba y Playmotive en el cual da rienda suelta a sus influencias musicales y hacer sus pinitos en los mandos como productor. Probablemente sin querer, ha parido uno de los discos más etimulantes que he escuchado en mucho tiempo. Un post rock muy atmosférico y espacial que te hace flotar en la nada. Polaris absorbe como pocos discos lo saben hacer: te sumerge en su universo, se comunica contigo y te lleva de paseo entre las estrellas. Y todo eso, fruto del trabajo de las manos de una sola persona. Para los curiosos, el disco incluye una especie de remezcla del tema ¿Por qué me llamas a estas horas?¿ de Standstill. Exxasens sigue en marcha, y en 2009 tendremos un nuevo disco del que ya se pueden escuchar adelantos en su myspace. Y tienen buena pinta, aviso.

9. United Nations – United Nations

Otro debut, este con mucha historia detrás, aunque muy oscura. United Nations es el proyecto conjunto de varios rostros conocidos y recoocidos de la escena hardcore norteamericana, pero curiosamente no han dejado que nadie sepa a ciencia cierta quiénes son en realidad. Parece evidente que dos de ellos son los frontmen de las reputadas formaciones Thursday y Glassjaw: Geoff Rickly y Daryl Palumbo, además del guitarrista de Converge Kurt Ballou. La identidad del resto está más discutida. Un supergrupo a todas luces que pese a lo que se pudiera pensar han compuesto un trabajo muy muy interesante. Lo mejor de este proyecto es sin duda el nuevo acercamiento que supone para el hardcore más gritón, cercano al screamo o el emoviolence. Las partes ultraaceleradas y tralleras se combinan con dejes más melódicos protagonizados por Rickly en una simbiosis casi perfecta, aportando un punto de vista nuevo y sorprendente al estilo. Ojalá el proyecto siga adelante.

10. Trivium – Shogun

Ha sido más difícil elegir elegir el último disco de la lista que el primero. Y es que poner uno u otro suponía dejar fuera a otros que también merecerían estar. Finalmente he decidido incluir al que más se lo merecía, el cuarto álbum de Trivium. Shogun no es su mejor disco, pero igualmente es una maravilla. Heavy metal fuertemente influenciado por el thrash y el metalcore, tal y como nos tenían acostumbrados, y dejando de lado el clasicisimo de su anterior The crusade. Un álbum que al principio no me llamó especialmente la atención pero que poco a poco se ha ido ganando mi confianza, hasta el punto de que ahora me encanta. Temas como Kirisute gomen, Down from the sky o la propia Shogun tienen una calidad que solo los virtuosos como ellos pueden firmar. Pensar que su guitarra y vocalista Matt Heafy tiene mi edad me da escalofríos. Este es un éxito más en su corta carrera.

Ese ha sido el resumen de lo mejor del año para mí. Entre los que se han quedado a las puertas puedo contar: Hail destroyer de Cancer Bats, Fortress de Protest the Hero, el de Sigur Rós (paso de poner el título), el homónimo de From First to Last, Phantom on the horizon de The Fall of Troy, The Bedlam in Goliath de The Mars Volta (unos asiduos), Un día en el mundo de Vetusta Morla y Station de Russian Circles. De entre eps, es difícil pues he escuchados muchos y cuesta quedarse con una impresión. Destacaría sin duda el de Expedición a las Estrellas, 72, adelanto del que es uno de los discos más esperados de 2009; el de los gallegos Saldos Arias, Rey de nada (descargable desde su página web) y Touch the sun de Opus Däi. Como split, me quedo con el de Maybeshewill con Her Name Is Calla.

Y así acaba un año que también ha tenido sus decepciones, como con los nuevos discos de Coldplay, Slipknot, The Offspring, Rise Against, God Is an Astronaut o el split de Envy con Thursday. Pero miremos hacia el futuro porque 2009 nos traerá muy buena música: Expedición a las Estrellas, Marilyn Manson (con Twiggy), Rammstein, Thursday, seguramente The Mars Volta otra vez, quizá Muse y algunos que aún ni conocemos.

Desde UnderCore sólo nos queda desearos una feliz Nochevieja y un próspero 2009. ¡Hasta el año que viene!

29
Nov
08

United Nations – United Nations (2008)

Los aficionados al griterío y el caos controlado estamos de suerte porque un grupillo de geniales músicos se han juntado para entregarnos un disco con una factura casi sobresaliente. Generalmente la calidad de la música de los llamados “supergrupos” (grupos formados por gente de bandas reputadas) no suele estar al nivel de expectativas y espectación que levantan al anunciarse sus proyectos.

En el caso de United Nations, la cosa pintaba bien. Hay cierto oscurantismo con respecto a quiénes están detrás de este proyecto. Principalmente porque por cuestiones legales de sus miembros con sus respectivas discográficas tienen quen mantener el anonimato al sacar discos con otros grupos en otros sellos, cosa que no pueden hacer, en principio, por sus contratos. Lo que sí está claro es que la voz cantante (y nunca mejor dicho) la lleva Geoff Rickly, vocalista de la banda de Nueva Jersey Thursday, cuyo nombre es legalmente el único que podía aparecer en el disco ya que  al editarlo, Thursday no tenía contrato discográfico. También está más o menos claro que en esta aventura le acompañan otros ilustres como Daryl Palumbo de Glassjaw y Head Automatica y Ben Koller de Converge. Otros supuestos implicados son gente de The Number 12 Looks Like You, Made Out of Babies y The Lovekill.

Las primeras noticas sobre el álbum hablaban de un sonido grindcore y power-violence. Bien, en principio haciendo caso a la gente que iba a participar me parecía una exageración y pensé que la cosa iría más bien por los derroteros del screamo o incluso el emocore gritón. Al final ni tanto ni tan calvo, porque lo que nos podemos encontrar en este cd es un verdadero tratado del emoviolence más experimental. Y digo experimental porque no sólo visitan las más tralleras vertientes del emo caótico sino que aderezan su sonido con algún punto accesible y casi mainstream. Este es el punto más favorable del álbum y que supone todo un soplo de aire fresco a la escena.

La estructura de las canciones suele repetirse a lo largo del disco en una especia de binomio: una parte caótica, rápida, intensa y metálica que al final se deja caer para dar paso a otra más melódica, más cercana al sonido de los ya citados Thursday, lo cual es en gran medida propiciado por la voz del propio Rickly. Y el disco tiene verdaderos momentazos como el final melódico de esa primera The spinning heart of the yo-yo lobby, el escarceo con el post rock que adivinamos en Resolution #9 o Model UN (que es la que más nos recuerda a Thursday). Y momentos sobresalientes como esa genial Filmed in front of a live studio audience, todo un experimento electro-acústico, el final de Subliminal testing o el magnífico cierre del disco en clave de blues con saxofón incluido.

Un disco que iba a haciendo falta, un referente en el género que mezclara la intensidad con un poco de descanso y unas estrcuturas un poco más simples, llamémoslas pop, que permitan disfrutar de los matices de una manera más inmediata. Además, como podéis ver por los títulos de las canciones, su discurso se basa en la denuncia de la actuación de las Naciones Unidas, organización con la que ya han tenido problemas legales por el nombre del grupo y la portada del disco. Todo un álbum conceptual que no deja insatisfecho.

DESCARGAR (Pass: misanthrop)

19
Nov
08

Fear Before – Fear Before (2008)

Qué sorpresas te llevas a vaces en esto de la música. Me considero un desengañado por naturaleza, desconfiado en extremo que piensa que es muy difícil que un grupo saque más de un disco sobresaliente en su carrera. Bien es cierto que conozco muchas excepciones (Rise Against, The Mars Volta, Muse, Bad Religion, The Bled…), pero por lo general, cuando escucho un disco realmente bueno de una banda semidesconocida, mi sentimiento en el fondo es que no van a ser capaces de repetir tal hazaña. Y es una verdadera lástima que demasiado a menudo el tiempo me da la razón.

Por eso es una satisfacción difícil de explicar con palabras cuando pones grandes esperanzas en un disco próximo y el grupo te regala una nueva maravilla. Es precisamente la satisfacción que he sentido al pincharme este álbum. Para los que no les conozcan, este quinteto de Colorado que comenzaron su andadura musical con el nombre de Fear Before the March of Flames. Bajo esa denominación editaron dos primeros álbumes que flirteaban con el metalcore, el emo y el math metal a partes iguales, consiguiendo un sonido interesante pero sin llegar a cautivar. Fue en 2005 cuando con The always open mouth la banda se desligó de cualquier etiqueta entregando un trabajo fresco, original y experimental que transgredía todos los estilos a los que se habían visto adscritos anteriormente. Estructuras sorprendentes, escarceos con la electrónica, voces dobladas, melodías oscuras y, en definitiva, un álbum redondo con una cohesión pocas veces vista. De todo esto se desprende que dejaron el listón tremendamente alto de cara a sus siguientes trabajos.

La edición este año de su nuevo álbum me pilló por sorpresa, porque aunque hacía ya tres años desde aquello, les perdí la pista y me he enterado de la exitencia de este nuevo álbum cuando ya estaba a punto de salir. Quizá porque el grupo, probablemente conscientes de que su trayectoria musical está tomando un sendero distinto al que acostumbraba, ha decidido acortar su nombre a Fear Before. Y no sólo eso, sino que han titulado a su primer disco bajo este mismo, como queriendo afirmar que éste es el nuevo sonido de este “nuevo” grupo. Tras la primera escucha no pude más que rendirme a sus pies.

Es posible que este nuevo álbum no sorprenda como lo hizo The always open mouth porque no es sino una continuación de auqel, que fue el que marcó la ruptura. La grandeza de los nuevos Fear Before radica en haber cogido el estilo indefinible que les salió allí y hacerlo propio, asumiéndolo, asimilándolo y expandiéndolo para asentarlo como algo tangible y consistente y no fruto de la experimentación del momento. Lo difícil en todo esto es conseguir que la fórmula se traduzca en buenos temas, y esa es la mejor noticia: han conseguido traducir el concepto sónico de su anterior álbum a canciones con identidad y de calidad.

El sonido del álbum es difícil de describir: podría tratarse de un post-hardcore con reminiscencias emocore pero definitivamente más inquietos y marcianos que otros colegas como Circa Survive. Emparentados con bandas experimentales como The Fall of Troy o The Sound of Animals Fighting (con los que comparten la particularidad de tener dos vocalistas), Fear Before combinan la experimentación con la inmediatez, lo que hace que sus temas entren mucho mejor. Temas como Tree man o I’m fine today así lo atestiguan. Pero también nos encontramos bizarradas sónicas como esa Fear Before doesn’t listen to people who don’t like them en la que juguetean con el mathcore y el post rock en tan sólo tres minutos y medio, o Tycho, en la que se desmarcan como un grupo capaz de sacar himnos épicos en clave indie. Pero el momento más destacado y sorprendente del disco está en Jabberwocky, corte en tono de balada acústica que rompe todo prejuicio que podamos tener sobre esas dos palabras. Y todo esto es sólo el principio.

Una obra inmediata y marciana a partes iguales, capaz de emocionar y a mismo tiempo sorprender al más pintado con su desarrollo inverosímil y su estructura desestructurada. Creatividad desbordante para un sonido, hoy por hoy, único en el mundo.

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29
Oct
08

Trigger Travis – The Zoo (2008)

En el mercado discográfico actual, en el que cualquier banda puede ser escuchada en cualquier luegar del mundo, ya no se puede tentar a la suerte y se hace necesario buscar tu público. No basta con hacer un puñado de buenas canciones y esperar a que lluevan los fans, tienes que buscar el elemento que te distinga y que consiga atraer a la persona que presumiblemente escuchará y disfrutará tu música. El debut de Trigger Travis, una joven formación vasca, tiene un objetivo clarísimo que se manifiesta desde la primera hasta la última nota: no dejarte indiferente. Todo el este ep tiene la intención evidente de sorprender y dejar una huella en el oyente. Su arma: la adrenalina y la energía. Siete temas en veinte minutos, sin respiro ni tiempo para descansar. Directos al grano.

La dificultad de acercarse a este grupo es una manifiesta indefinición en su sonido. Que, sin embargo,  no se vuelve en su contra en ningún momento. Escuchándolos puedes pensar que pertenecen a la escena hardcore, pero en realidad beben más del rock and roll que de cualquier otro estilo, y sin embargo su actitud es típicamente punk. Entonces ¿qué tipo de público se sentirá identificado con su música? Pese a estar a medio camino entre varios estilos, la respuesta es la más simple posible: cualquiera que busque un grupo honesto, con energía y con ganas de divertirse, tiene en Trigger Travis una apuesta segura. Y lo digo no solo por su actitud, que les sobra, sino porque además se defienden con buenos temas y un directo arrollador.

Pero hablemos de este The Zoo. Se trata, como digo, de siete temas rápidos, enérgicos y adrenalíticos. Hardcore punk y rock and roll para destrozar el cuerpo del más pintado, con un ritmo que engancha a la primera. La gran pregunta es si conseguirían mantener la intensidad en un larga duración, pero quizá es pronto para preguntárselo. El signo de identidad del grupo, para bien o para mal, salta a la vista desde la primera escucha: la voz de su vocalista Marga. Porque no es nada fácil encontrar una cantante femenina en un grupo de estas características, y menos en España. Existe una gran controversia acerca de su papel al frente de Trigger Travis, pero personalmente creo que su trabajo es impecable. Quizá no es la mejor voz que he oido, pero sin duda imprime una personalidad y una energía que al grupo le viene como anillo al dedo. Una voz desgarrada y descarada que nos demuestra que las mujeres pueden tener tanto sitio en este mundillo como los hombres.

La parte instrumental es quizá la que cojea un poco. Y no porque no sean buenos músicos, sino porque la estructura de las canciones es en ocasiones demasiado complicada. En temas tan cortos, es difícil seguir el carrusel de cambios de ritmo al que nos someten y, aunque realmente son temas de muy buena factura, resulta bastante complicado adentrarse en ellos, y el oyente se pierde en muchas ocasiones. Muchos detalles que quizá se pierden en la complejidad compositiva, que por otro lado le resta algo de inmediatez a una propuesta que apuesta por darte una patada en la cara.

Aun así se trata de un álbum altamente recomendable que gana con las escuchas y nos presenta a una banda con ganas de sorprender y que seguro que nos dará alegrías en el futuro si saben ir más directos al grano. De momento, su cruce de estilos es más que interesante, lo cual les da algo que les sitúa una cabeza por delante de muchas otras bandas noveles: personalidad. Eso, en un ep de debut, es la mejor carta de presentación posible.

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13
Ago
08

Maybeshewill – Not for want of trying (2008)

A estas alturas, pensé que ninguna banda podría sorprenderme haciendo post rock. Lejos quedan ya los años en que grupos como Godspeed You! Black Emperor, Sigur Rós, Mogwai o Explosions in the Sky exploraban nuevos terrenos para darnos a conocer preciosistas paisajes y darnos arreones de furia instrumental. Muchos han seguido la estela, unos con más acierto, otros con menos, algunos copiando su fórmula y otros añadiendo nuevos elementos pero ninguno había conseguido conquistarme como estos ingleses.

El sonido de Maybeshewill no introduce ningún elemento que no hayamos escuchado ya en otros grupos, pero los combina todos con una facilidad y una sensibilidad pasmosa. La música de este cuarteto consigue armonizar las bases electrónicas de 65daysofstatic, los pasajes in crescendo de Caspian, los guitarrazos de Russian Circles, las estructuras de God Is an Astronaut y el piano de Sigur Rós sin caer en el pecado de sonar como ninguno de ellos, generando así un sonido tan propio como elaborado. La escucha de este Not for want of trying, su disco de debut tras su EP de presentación no puede ser más agradecida: cada nuevo corte significa descubrir un mundo nuevo en el que terminan dejando alguna genialidad.

El primer gran acierto del álbum lo veo en la duración de los temas. Los que a veces nos cansamos de los kilométricos y repetitivos temas propios del post rock estamos de suerte porque la media de duración de las canciones de este disco está en torno a los tres minutos y sus estructuras son relativamente pop, por lo que se hace tremendamente accesible y muy recomendable para los que se quieran iniciar en el estilo. Pero lo que importa no es el minutaje sino la música, y de eso Maybeshewill están sobrados. A lo largo del álbum podemos deleitarnos con el inquietante piano de la intro, del tema que pone fin al disco o de la positiva Heartflusters, que además es una de las dos canciones en las que hay voces: una masculina dominante y una femenina que hace los coros.

Pero sin duda el disco tiene dos momentos indispensables. El primero, en el impepinable single The Paris Hilton sex tape, en el que un bonito arpegio desemboca en un guitarreo metalero que posteriormente deja paso a una base electrónica destroza caderas para terminar con un éxtasis de guitarra y piano antes de volver al principio. Y todo eso en tres minutos y medio. Sin embargo, aún queda el que para mí es el mejor tema del álbum y por el que ya merece la pena escucharlo entero: He films the cluds Pt. 2. El piano crea la atmósfera perfecta y se van incorporando poco a poco la guitarra, las bases y los efectos hasta explotar, deflagración que se desvanece de repente para dejar paso a una preciosa melodía desnuda y una voz femenina a la que luego acompaña un coro.

Pero no son esos los únicos puntos álgidos de este trabajo. Como ya digo, prácticamente cada canción esconde una joya: la muralla de sonido inicial del tema que da nombre al álbum, el arranque demoledor a la vez que emotivo de Seraphim & Cherubim… Para mí, un candidato muy serio para ser el mejor álbum del año.

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