Archive for the 'progresivo' Category

10
Mar
08

Meshuggah – obZen (2008)

    Hay pocas cosas seguras y constantes en este, nuestro querido planeta. Podríamos hablar sobre la constante de la gravedad, las leyes de Newton, o que, inequívocamente, el sol siempre va a salir por el mismo lado del planeta. ¿Que a cuento de qué viene todo esto? A cuento de que, a poco que nos fijemos mas allá de lo que pueden (o quieren) ver nuestros ojos (muchas veces deslumbrados por los focos de la música comercial, o simplemente cegados por el desconocimiento), descubriremos grupos y estilos de música que son constantes, como las leyes que mueven nuestro planeta, y, en contadas ocasiones, son tan potentes como la gravedad que ata nuestros cuerpos a la Tierra.
Sirva este pequeño prefacio en tono de gafapastismo soberbio y desmedido para introduciros a la crítica de este nuevo álbum de los genios de Umea, tambien conocidos como Meshuggah. Un nuevo trabajo que, en sus primeras escuchas, se presenta más rápido y violento que sus anteriores entregas, sobre todo en la comparación con el, hasta la fecha, último trabajo de la banda, Catch Thirtythree. Canciones como Combustion, encargada de darnos la entrada al disco, demuestran este cambio y nos muestran unos registros que casi teníamos olvidados en Meshuggah (sirva como excepción la brutal War que abría su Rare Trax allá en el 2001) como pueden ser baterías machaconas, más cercanas a un tema de cualquier grupo de metalcore que a cualquier canción del Nothing (por ejemplo), o ritmos frenéticos de guitarra que nos dan pie a pensar si realmente Mr. Fredrik Thordendal es de este mundo, o se confirma finalmente que es extraterrestre. Porque, seamos sinceros, desarrollos de guitarra como los de la contundente Lethargica, o los de Dancers to a Discordant System no son cosas que a uno se le ocurran todos los dias… aunque si hablamos de cosas extrañas e incluso alienígenas, deberíamos fijar nuestra atencion en Pravus, una canción donde la rabia y brutalidad de este álbum se contagia del espíritu de Meshuggah dando como resultado un tema donde, sin excepción, todos los instrumentos compiten por ver quién es el que suena mas contundente y agresivo de la cancion. Bajos machacones, guitarras ultrapesadas y una batería que no para son su seña.

    Aunque también tiene sus partes conocidas y confortablemente comunes (dentro de los estándares de Meshuggah, claro está) como Pineal Gland Optics que podría haber sido parte del Nothing sin cambiar mucho la tónica de ese cd, o como Electric Red, que tampoco difiere mucho de los parámetros por donde se desenvolvían estos personajillos que nos ocupan.

    En fin, un álbum abierto a todo tipo de gente. Tanto el fan incondicional como el oyente ocasional disfrutará con esta nueva entrega de estos genios de la música. Tiene sus partes pesadas y progresivas (marca de la casa) pero añadiendo una vena de brutalidad a sus composiciones que abre el abanico de posibles oyentes mientras se adentran más y más en el metal extremo.

    Y no me gustaría terminar esta crítica sin dejar reflejada aquí una reflexión personal. Hace poco, alguien me dijo: “la música de Meshuggah debería ser estudiada obligatoriamente en las escuelas”, y yo desde aquí, no solo no pienso que sea exagerada, en absoluto. Es más, yo incluso añadiría una frase mas: “si se supone que las matemáticas son el lenguaje del universo, entonces Meshuggah compone música para las estrellas…”.

DESCARGAR DISCO

Anuncios
07
Mar
08

Between the Buried and Me – Colors (2007)

Portada     Muy de vez en cuando aparece sin avisar una obra maestra de donde menos se espera, de la nada. Es el caso que nos ocupa. Después de un par de discos correctos sin más en clave de death metal progresivo, Between the Buried and Me nos han sorprendido con esta obra bizarra digna de escuchar sea cual sea nuestro estilo.

    Colors es un disco en el que el concepto de canción está poco valorado. Los cortes entre canciones sirven más para poner un orden que para separar temas, el álbum está pensado más bien como una obra con principio, final y sus distintos movimientos, a lo largo de los cuales vamos pasando de arriba a abajo como en un tiovivo. Es por eso que esta crítica está pensada como un viaje por su sonido.

    El disco empieza con un bonito toque de piano que da entrada a una pequeña introducción titulada Foam Born (a): the Backtrack, y que va subiendo la intensidad hasta que acaba en un arrebato metalcore y donde ya se adivinan algunos tintes progresivos que luego tendrán gran protagionismo en el disco.. En este punto nos sumergimos de lleno en (b) The Decade of Statues. Este tema es totalmente de género, metalcore a saco y sin respiro aunque al final vuelven a aparecer las guistarras progresivas. Es en Informal Gluttony donde empiezan a dejarse ver los elementos más inesperados. Para empezar, esa intro que recuerda un poco a melodías arabescas o indias que dejan paso a la contundencia heavy que caracteriza al grupo. Y sin embargo, a los dos minutos y pico de canción nos soprenden con un estribillo melódico que nos podría recordar perfectamente a cualquier grupo de indie rock, parte que se repite al final del tema para despedirlo en clave de pseudo post rock.

    Sun of Nothing y Ants of the Sky es la dupla más experimental. En los 23 minutos que duran entre las dos asistimos a un repertorio sin igual de idas y venidas: rápidos riffs metaleros, bajones acústicos con voces melódicas que rozan lo lo-fi, pasajes melancólicos… Y largas escalas que nos remiten directamente a los grupos de rock épico progresivo de los años 70 para luego dar paso a una caña metalera que de forma tan natural que ni nos damos cuenta, se convierte en una fiesta country. Prequel to the Sequel sigue en esa línea que mezcla el metalcore con lo progresivo, Viridian es un pequeño alto en el camino y White Walls es la apoteosis, con un inicio demoledor que no baja la guardia hasta el final, cuando despide el disco con un punteo de cuatro minutos, de los que hacen historia. Todo un soplo de aire fresco.

DESCARGAR DISCO

18
Feb
08

The Mars Volta – The Bedlam In Goliath (2008)

Portada     Enfrentarse a un disco de The Mars Volta es hoy en día una de las pruebas más duras a las que un analista puede hacer frente. Ante su gusto por las canciones largas, los discos kilométricos y las intrincadas estructuras uno no puede otra cosa que agarrase al asiento y esperar salir indemne. Con este cuarto álbum no es que hayan cumplido con la tradición, es que se han superado aún más. Hay mucho que decir de Bedlam in Goliath, producto también de la propia complejidad del álbum pero también de lo que subyace a la obra como mera traducción de las convicciones de sus creadores.

    Y digo esto porque da cada vez más miedo ver cómo Omar Rodriguez-Lopez, compositor de todo lo que se oye en el disco excepto las voces, va sacando discos como churros indiscriminadamente, seis en cosa de un año. Así es difícil, casi imposible, pensar que lo que hay en sus discos es más que una mera grabación de lo que se le fue ocurriendo en algún momento, y que por el contrario responde a una obra con sentido completo y pensada de cabo a rabo como un todo. Puestos en faena, el resultado no es ni una cosa ni la otra. Para empezar el disco tiene suficientes puntos geniales como para decir que es fruto de la improvisación y la experimentación más loca. Pero por otro demasiados elementos hay que parecen no encajar y que se repiten a lo largo de todo el minutaje.

    Para empezar la primera sensación que nos transmite el disco es que es el más trallero que han grabado hasta la fecha. Las canciones tienen un ritmo endiablado y apenas baja de revoluciones entre canción y canción hasta los últimos temas en los que hay alguna concesión a la tranquilidad. Pero aquí es donde aparece el primer elemento extraño: y hablo del trabajo en las baterías. Y no es que sea malo; de hecho aquellos que se lamentaban de la marcha de Jon Theodore pueden estar tranquilos porque Thomas Pridgen cumple su papel a la perfección, y con creces. Lo que no termina de cuadrar es que incluso en los pasajes más pausados y reposados del final del disco la batería sigue aporreando a toda pastilla, creando una sensación de tralla injustificada en partes en las que pegaría algo más relajado. Esto al principio del disco no se nota porque la velocidad es muy alta desde el primer momento hasta entrada la segunda mitad del disco, pero a partir del final de Agadez en adelante se hace evidente una descoordinación total entre la batería y el resto de elementos en demasiadas ocasiones.

    Otro de los aspectos criticables de esta nueva entrega es el exceso de elementos experimentales. La misma pega que tenía el para mí genial Frances the Mute pero llevada al extremo: si antes los minutos de la basura se guardaban para el principio o el final de los cortes, ahora cualquier momento es bueno para incluir la marcianada de turno. Pero que Omar y Cedric se entretengan con pedales de todo tipo y trasteen con moduladores de voz y demás etcéteras no es lo que más me preocupa.

    Creo que el punto más en contra que tiene el álbum es que la complejidad de la música de estos tíos se está haciendo cada vez mayor y como resultado el disco es prácticamente indescifrable. No así en los primeros temas, pues hasta Cavalettas el disco va camino de convertirse en magnánimo, a la altura de su obra maestra De-Loused in the comatorium: no se puede expresar con palabras pero temas como Aberinkula, Metatron, Goliath y Wax Simulacra confirman a The Mars Volta como un grupo especial e inimitable que tiene que hacer historia en la música. Y es porque son temas más contenidos, en los que las partes están más o menos diferenciadas, se entrevé una estructura lógica y se van menos por la ramas. Pero es a partir de esa especie de interludio que supone Tourniquet Man cuando el disco empieza a ponerse cuesta arriba para el oyente, pese a que el minutaje de los temas se ha reducido considerablemente respecto de sus álbumes anteriores. Y es que es prácticamente imposible discernir qué instrumentos están sonando al mismo tiempo en ningún momento, tal es su barroquismo. Si a esto unimos que dejan volar su imaginación en más de una ocasión para marcarse solos de todos los instrumentos posibles y que la experimentación con las mentadas maquinitas está a la orden del día, la suma da como resultado un potaje metido a presión en una olla con todos los ingredientes que quedaban en la nevera, un sonido terriblemente difícil de asimilar y en el que el receptor no puede hacer otra cosa que perderse y confiar en volver alguna vez a un lugar conocido. Y a veces pasa (Cavalettas tiene partes que evolucionan de forma distinta para luego repetir un par de partes varias veces a lo largo del tema) pero otras el desvío es de no retorno, y llega el momento en que se hace frustrante.

    Es esto un fallo (para mi gusto) que arrastran desde Amputhecture: aquella vez temas de hasta un cuarto de hora se adentraban en retorcidos caminos, lo que hacía que los temas perdieran personalidad y dieran más la sensación de largas jams que de canciones. Algo que podría tener en común con Frances the Mute pero incluso en este disco si me ponen medio minuto de uno de sus cinco temas puedo reconocerlo fácilmente. En el caso de The Bedlam In Goliath esto es muy difícil. Una extraña unidad que contrasta con el carácter desarraigado de un disco que se va por las paredes y que hace que al fin y al cabo la segunda parte del álbum sea una gran cruzada en la que constantemente se repiten los mismos recursos sin mucho sentido pese a esconder grandes momentos.

    Con todo este panorama es difícil llegar a alguna conclusión lógica pero con lo que me quedo es con que el disco es prácticamente perfecto hasta Tourniquet Man y a partir de ahí el grupo se desmadra. En ese resto del disco dan algo de lo mejor y mucho de lo peor de sí mismos: algunas partes memorables y otras insoportables, pero todo mezclado de una manera que pone en un brete al oyente y le impide disfrutar al completo de una obra que podría haber sido definitiva. Nuevamente se echa en falta la figura de un productor que les pare los pies a la hora de pulir estos detalles. Otro año será.

DESCARGAR DISCO

Aberinkula:

16
Mar
07

The Mars Volta – De-loused in the comatorium (2003)

De-loused in the comatorium     La pérdida de una de nuestras bandas preferidas es una triste noticia, que ese grupo de personas que hace que tu vida sea más llevadera se separe para siempre resulta duro. Así pasó con At the Drive-In, el grupo que reinventó el post-hardcore. Sin duda fue una pena, pero, como en la mitología budista, la banda se reencarnó, aunque en dos formas distintas. Por un lado, Omar Rodríguez-López y Cedric Bixler Zavala formarían The Mars Volta y Jim Ward, el otro cabecilla de At the Drive-In, daría forma junto con sus otros dos compañeros a Sparta. La separación de su anterior grupo vino precedida de varias peleas y ahora se ven como dos bandas rivales.

    En este duelo, de todas maneras, no hay color. Mientras Sparta se dedicaron a seguir en la línea de su anterior proyecto (con menos acierto), Cedric y Omar decidieron darle a su nueva criatura un nuevo enfoque. De-loused in the comatorium es el hijo que estos dos genios siempre quisieron tener y nunca les dejaron.

    La obra es un disco conceptual en torno a la vida de Julio Venegas, amigo de la banda que murió trágicamente. En el disco, su nombre será Cerpin Taxt y se contará su historia, desde que tiene un grave accidente hasta que muere, centrándose en su etapa en estado de coma. Como podéis imaginar, las proyecciones de las imágenes de la mente del comatoso ocupan la mayor parte de los textos, lo que hace que estos tengan un regusto surrealista (de hecho Cedric nombra a Dalí como una de sus grandes influencias). Su música va también por ese camino: a lo largo del álbum nos encontramos pasajes histéricos, rápidos, y otros tranquilos y calmados pero al tiempo inquietantes. Los cambios de ritmo están a la orden del día y la naturalidad con que son ejecutados asombra. Ruidos raros,voces, partes al revés, subidas y bajadas… es un disco-carrusel en el que no sabes qué es lo próximo que te vas a encontrar: épica, subidas adrenalíticas, pasajes reposados que se expanden, melodía, distorsión…

    Se trata de un trabajo que hay que escuchar tranquilo, con cascos, a ser posible con la luz apagada para poder absorver todo lo que evoca: un viaje a través de un mundo de ensueño, con sus monstuos, el borde de la muerte, el coma, un estado irreal en el que aflora lo más profundo de nuestro subconsciente, difícil expresarlo con palabras. Y no es un viaje fácil, la mayoría de los temas superan ampliamente los 6 minutos (aunque en este sentido se han superado con su última referencia, Frances the Mute), aunque aquí no hay que estar atento tanto al concepto de canción como al de disco, al de obra completa con principio y fin. Un clásico para el futuro.

Descargar el disco




Disclaimer

Las descargas incluídas en las distintas entradas de este blog no están alojadas en el servidor de WordPress. Todos los links son links externos encontrados en otras páginas a archivos alojados en servidores gratuitos y por tanto de libre distribución. Su uso debe ser sólo como vista previa del material reseñado, debiendo ser borrado de su pc dentro de las 24 horas siguientes. UnderCore no se responsbiliza del uso ilícito que sus usuarios puedan hacer de estos archivos, apoya la compra de cds y dvd originales y condena la piratería.

Contacto

mcfly_hxc@hotmail.com

SECCIONES Y ESTILOS

Creative Commons

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Feed RSS

UnderCore no es el blog que más se actualiza del mundo, pero garantiza un mínimo de calidad en cada nueva entrada. Entiendo que entrar a diario en la página para ver que no hay nada nuevo es un incordio y por eso el blog tiene un RSS al que podéis suscribiros para que se os informe por mail cuando se haya escrito algo nuevo. Espero que hagáis uso de este servicio. Un saludo.

 ¡Suscríbete!

Blog Stats

  • 92,105 hits