Archive for the 'rock' Category

23
Sep
09

Krilin – When the time comes, there will be no time (2009)

La sorpresa de la temporada llega desde dentro de nuestras fronteras. En un año en el que los pesos pesados de casi todos los géneros están dejando caer sus nuevos trabajos, es el debut de unos vascos el que se ha llevado el gato al agua como la gran revelación de un año al que todavía le quedan algunos meses. Y es un verdadero orgullo saber que existen en España grupos capaces de sonar más interesantes e inspiradores que la mayoría de los que vienen de fuera, cuando a lo que estamos acostumbrados es a estar atentos a lo que viene de los Estados Unidos o el norte de Europa. Varios discos en los últimos años nos han mostrado que tenemos bandas capaces de poner en un aprieto a los grandes combos internacionales, y este que nos ocupa es la confirmación de que al fin estamos en disposición de convertirnos en uno de esos países exportadores de música de primera categoría.

Krilin han llegado sin levantar sospechas, sin promoción, sin un sello que les respalde y guardando un secreto que al ser revelado ha dejado boquiabiertos a todos aquellos que lo han escuchado. Ese secreto es su álbum de debut, Where the time comes there will be no time, una colección de diez canciones de una factura impecable y con el gran mérito de dejar entrever todas sus influencias pero integrándolas perfectamente en un sonido propio y con mucha personalidad. No se puede negar que estos chicos se saben de pe a pa el Vheissu de Thrice, el OK Computer de Radiohead y el White Pony de Deftones, tres discos sagrados y de cuyas relaciones polígamas nace este hijo bastardo. Contra todo prejuicio, Krilin suenan a los tres por igual pero a ninguno en particular, consiguiendo un disco tremendamente personal.

¿Qué puede salir cuando fundes los discos insignia de géneros tan dispares como el post hardcore, el indie pop y el nu metal, los remueves con paciencia y dejas secar al sol la mezcla? Pues un sonido totalmente nuevo, variado pero uniforme, unas veces contundente, otras melancólico, pero siempre con un resultado homogéneo, y esa es la gran virtud de este cuarteto: fusionan con maestría diversas influencias en un estilo totalmente compacto y reconocible.

Cada uno de los diez títulos es un imprescindible. El disco comienza de forma sosegada, con una “Elemental” que nos introduce en su universo en clave de post rock de gran delicadeza que torna rabiosa tormenta desde la mitad de la canción. “Intoxication” y “Myth of the Sun” se desmarcan como singles perfectos, de cadencia exquisita y sensibilidad majestuosa. “Coffee and Ants” por su parte es el trallazo del disco, con un riff matador y la colaboración de Marga de Trigger Travis para marcarse un tema arrollador, mientras que “Brave Stroke” supone el punto de madurez para esta primera parte del álbum, y que podría haber estado en la mencionada obra maestra de Thrice sin despeinarse.

Lo impresionante a estas alturas de disco es darse cuenta de que la segunda mitad es incluso más estimulante. El binomio que forman “Honest” y “(ab)” nos avisa: dos temas complementarios, el primero acústico y el segundo enchufado, con una preciosa melodía de guitarra para empezar y un final memorable con un guiño al “Creep” de Radiohead en sus dos últimos versos. Y para terminar, los tres temas que suponen la cumbre creativa de este magnífico trabajo como colofón final: “Body Exchange” hace gala de una emotividad que pone el vello de punta; “Why Hesitate” es, simplemente, una de las mejores canciones que he oído en mi vida (oír para creer) y “Some Like It Hot” finiquita el disco con un final apoteósico.

Las virtudes de Krilin son tantas que enumerarlas aquí sería eterno: sensibilidad, capacidad de hacer canciones redondas, un vocalista que se mueve con igual comodidad en varios registros, riffs poderosos, arpegios preciosistas… Un grupo que de no estancarse está llamado a ser uno de los grandes de nuestro país y quién sabe si de más allá de nuestras fronteras. Con un debut con tanta personalidad, trabajado con tanto mimo, con canciones tan buenas está claro que el límite lo ponen ellos. Y para colmo el disco sólo está disponible por descarga gratuita, con lo que lo puedes tener sin gastarte ni medio céntimo. Así que ya tardas.

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12
May
09

Dredg – The pariah, the parrot, the delusion (2009)

Ya tenemos el esperado cuarto disco de Dredg, y la verdad es que está siendo objeto de gran controversia en múltiples sitios de la red de redes. Desde los que flipan con él hasta los que los destripan sin compasión, existe una amplia gradación de opiniones al respecto con lo que queda claro que si algo no inspira el álbum es indiferencia. Quizá esté justificado, y es que es cierto que los acólitos de este grupo suelen ser bastante viscerales y halagadores para con una de sus bandas favoritas. Sin embargo, lo que se puede decir sin miedo a equivocarse es que definitivamente Dredg han cambiado. Desde que sacaran ese experimental Leitmotif hasta hoy han ido mostrando un sonido cada vez más accesible y, digamos, comercial, y es algo que ha decepcionado a muchos. En este nuevo disco tenemos un intento de vuelta a los terrenos de El Cielo más que a los de Catch without arms, su anterior y más accesible álbum.

The pariah, the parrot, the delusion empieza fríamente, con esa Pariah que no consigue romper el hielo. Para más inri, el segundo tema ya es una instrumental, aunque interesante no obstante: Drunk slide. Esta nos lleva a Ireland, un presunto single que se queda en nada, bastante soso. Tras él nos espera la primera Stamp of origin, nombre dado a los cuatro cortes a modo de interludio que hay repartidos por el disco. Por fin, en el quinto corte del álbum, empieza lo bueno. Lightswitch no es seguramente lo mejor del disco, pero ese organillo del principio y la melodía final con ese pequeño crescendo y la despedida sobre piano y batería es sublime, pese a que la parte central tampoco sea genial. La misma sensación de quedarse a medias nos invade en Gathering pebbles, en la que consiguen emocionarnos de nuevo cuando llega un verso repetido sobre el que la guitarra va subiendo la intensidad pero que nunca termina de explotar.

La parte más interesante del disco es la central. Es aquí donde nos encontramos los cortes más directos y con clara vocación de singles. El primero de ellos es Information, una canción prácticamente perfecta de no ser por un puente que se hace eterno y no aporta nada, lo que estropea la fuerza que tiene su gran estribillo. Otro punto controvertido es que recuerda irremediablemente a Coldplay, lo cual no es malo pero quizá algunos fans no consigan asimilar que los autores de algo tan experimental como Leifmotif hayan acabado firmando un sonido tan pop. Tras un nuevo interludio guiado por piano y voz, llegamos a Saviour, que con un inicio guitarrero promete (al fin) un buen tema potente. La promesa se desvanece al llegar al estribillo, ñoño y dulzón hasta decir basta. La segunda instrumental del álbum, esta vez totalmente prescindible, nos lleva a I don’t know, el single más redondo del disco ya que no cae en la ñoñería de Saviour ni se alarga innecesariamente como Information. Otro buen estribillo y una melodía muy directa aunque el inicio recuerde muchísimo a una canción de los Pixies. De aquí al final del disco la cosa se vuelve más previsible y baja bastante el nivel. Sólo destacaría las dos intrumentales, la arrolladora Long days and vague clues y la preciosa Down to the cellar; además de Quotes, de influencia post rockera y con un buen crescendo aunque le sobre el final.

Un inicio frío y que descoloca bastante, un final soso y poco inspirado y una parte central donde se concentran las canciones más jugosas pero interrumpidas constantemente por cortes que no tienen nada que ver. En general, este nuevo álbum da la impresión de tener muchas buenas ideas y muchas no tan buenas, interpretadas, eso sí, como siempre con mucho mimo. Han intentado volver a la senda que abrieron con El Cielo forzando las cosas, y les ha salido mal la jugada: el orden de los temas rompe el ritmo por completo y la mayoría de las veces tienen algún momento bueno entre una maraña de paja. Quizá con haber cambiado el orden de las canciones, habiendo profundizado en algunas ideas y desechando otras, podrían haber firmado un disco genial, pero se ha quedado en simplemente un disco escuchable con buenos momentos. La pena es que Dredg solía ser un grupo que ofrecía bastante más que eso. Antes de acabar, un consejo: no te dejes engañar por el hecho de que casi la mitad de los cortes sean interludios o instrumentales… contienen algunos de los momentos más brillantes del trabajo.

Information:

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29
Oct
08

Trigger Travis – The Zoo (2008)

En el mercado discográfico actual, en el que cualquier banda puede ser escuchada en cualquier luegar del mundo, ya no se puede tentar a la suerte y se hace necesario buscar tu público. No basta con hacer un puñado de buenas canciones y esperar a que lluevan los fans, tienes que buscar el elemento que te distinga y que consiga atraer a la persona que presumiblemente escuchará y disfrutará tu música. El debut de Trigger Travis, una joven formación vasca, tiene un objetivo clarísimo que se manifiesta desde la primera hasta la última nota: no dejarte indiferente. Todo el este ep tiene la intención evidente de sorprender y dejar una huella en el oyente. Su arma: la adrenalina y la energía. Siete temas en veinte minutos, sin respiro ni tiempo para descansar. Directos al grano.

La dificultad de acercarse a este grupo es una manifiesta indefinición en su sonido. Que, sin embargo,  no se vuelve en su contra en ningún momento. Escuchándolos puedes pensar que pertenecen a la escena hardcore, pero en realidad beben más del rock and roll que de cualquier otro estilo, y sin embargo su actitud es típicamente punk. Entonces ¿qué tipo de público se sentirá identificado con su música? Pese a estar a medio camino entre varios estilos, la respuesta es la más simple posible: cualquiera que busque un grupo honesto, con energía y con ganas de divertirse, tiene en Trigger Travis una apuesta segura. Y lo digo no solo por su actitud, que les sobra, sino porque además se defienden con buenos temas y un directo arrollador.

Pero hablemos de este The Zoo. Se trata, como digo, de siete temas rápidos, enérgicos y adrenalíticos. Hardcore punk y rock and roll para destrozar el cuerpo del más pintado, con un ritmo que engancha a la primera. La gran pregunta es si conseguirían mantener la intensidad en un larga duración, pero quizá es pronto para preguntárselo. El signo de identidad del grupo, para bien o para mal, salta a la vista desde la primera escucha: la voz de su vocalista Marga. Porque no es nada fácil encontrar una cantante femenina en un grupo de estas características, y menos en España. Existe una gran controversia acerca de su papel al frente de Trigger Travis, pero personalmente creo que su trabajo es impecable. Quizá no es la mejor voz que he oido, pero sin duda imprime una personalidad y una energía que al grupo le viene como anillo al dedo. Una voz desgarrada y descarada que nos demuestra que las mujeres pueden tener tanto sitio en este mundillo como los hombres.

La parte instrumental es quizá la que cojea un poco. Y no porque no sean buenos músicos, sino porque la estructura de las canciones es en ocasiones demasiado complicada. En temas tan cortos, es difícil seguir el carrusel de cambios de ritmo al que nos someten y, aunque realmente son temas de muy buena factura, resulta bastante complicado adentrarse en ellos, y el oyente se pierde en muchas ocasiones. Muchos detalles que quizá se pierden en la complejidad compositiva, que por otro lado le resta algo de inmediatez a una propuesta que apuesta por darte una patada en la cara.

Aun así se trata de un álbum altamente recomendable que gana con las escuchas y nos presenta a una banda con ganas de sorprender y que seguro que nos dará alegrías en el futuro si saben ir más directos al grano. De momento, su cruce de estilos es más que interesante, lo cual les da algo que les sitúa una cabeza por delante de muchas otras bandas noveles: personalidad. Eso, en un ep de debut, es la mejor carta de presentación posible.

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14
May
08

Muse – Demo tape (1997)

La cinta

Maqueta grabada por Muse en los Estudios Coombeshead en Newton Abbot entre Noviembre de 1996 y Enero de 1997. La única canción que fue realmente lanzada fue “Balloonatic”, en la compilación de 1997 “Helping You Back to Work Vol 1.”

“The tape was played through a Tascam 302 cassette deck wired upto an Apple Mac G3 Power PC and recorded into 24-bit AIF files. The files were then written to a 700mb CD-R data disc.”

Tracklist:
01 – Falling With the Crowd
02 – Agitated
03 – Coma
04 – Balloonatic
05 – Forameus
06 – Boredom
07 – Crazy Days
08 – Sober
09 – Jimmy Kane
10 – Rain
11 – Ashamed

“Encoded to 256kbs VBR MP3 using Lame encoder -V0 –vbr-new”

Nada, que me he encontrado esto por internet y me he corrido. Hay varias canciones conocidas como Sober que salió en Showbiz, así como otras que han sido posteriormente reeditadas para caras B, EPs, singles y demás historias como Coma, Jimmy Kane, etc. Agitated y Ashamed además salen tocadas en directo en el CD/DVD Hullabaloo. Balloonatic como curiosidad es la que luego se llamó Twin y Crazy Days, Yes Please. Todas ellas en una version algo distinta a como las conocemos hoy. Las demás no las había oído nunca, ¡”nuevo” material de Muse pues para todos vosotros!

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14
Abr
08

Anti-Flag – The bright lights of America (2008)

Portada Anti-Flag es un grupo que lleva años sin decepcionarme. Reconozco que los descubrí tarde, con ese The Terror State en 2003 y de la mano del su single por excelencia, Turncoat. Buen disco aquel pero que fue ampliamente superado por su continuación en 2006, For blood and empire, con tremendas canciones como Project for a new American century, One trillion dollars, Hymn for the dead, etc. Calidad y variedad a partes iguales. El año pasado decidieron deleitarnos con A benefit for the victims of violent crime, un EP en el que además de algunas canciones nuevas disfrutábamos de sus grandes clásicos en su versión en directo, lo que me hizo interesarme por los primeros discos de esta banda, y la verdad es que no desmerecen en absoluto su trabajo en los últimos años. Ahora vuelven con el listón muy alto, ¿está The bright lights of America a la altura de su carrera?

La primera impresión es que sí. Han sabido volver a parir un buen disco, un disco disfrutable, coreable y que no decepciona, aunque está por debajo de sus últimos trabajos, y musicalmente bastante lejos de los primeros, mucho más rápidos y sucios. Con esto ya os podéis imaginar que este trabajo es el más tranquilo y melódico de su carrera. Es curioso ver cómo en los grupos de punk rock el término “madurar” suele significar “ablandarse”. De todas maneras en su caso esto no es del todo malo. No hay más que escuchar la primera canción del disco, Good and ready, para darse cuenta de que los himnos punk no tienen que escribirse a toda polla, uno de los mejores temas del álbum y de su carrera. Pero no acaba aquí la cosa, al revés, acaba de empezar. Y es que la primera parte del disco es prácticamente perfecta y nos introduce al nuevo sonido de la banda de tal manera que nos convence a la primera. No se les podrá acusar de vendidos con semejante colección de temas redondos. La canción que da título al disco es quizá la más cercana a sus anteriores discos, una canción algo más rapida que la anterior que encajaría perfectamente en For blod and empire y con un estribillo certero.

Vices es la primera canción que realmente nos sorprende. Para empezar por ese piano que la introduce, abriendo para un tema lento, melódico y en el que el vocalista Justin Sane entra con un registro que pocas veces le hemos escuchado. Coros melódicos y otro estribillo memorable. Preparaos para uno de los pelotazos del disco: The modern Rome burning, alegato anti americano de manual y con otro estribillo melódico marca de la casa, van cuatro. Y para rematar el repóker de ases, el trallazo If you wanna steal (you better learn how to lie) que nos recuerda muchísimo al estilo de Against Me! y nos hace caer en que serán probablemente su referencia más cercana.

A partir de aquí el disco pierde fuerza. Tras el buen sabor de boca de los cinco primeros temas, luego las canciones van perdiendo nivel y frescura y el grupo se pierde un poco en ese nuevo sonido, que llega a aburrir. Porque si hay algo que hizo grandes a sus dos anteriores discos era la variedad, y es un concepto que han olvidado de cara a este nuevo trabajo. Sólo Spit in the face, el corte con el tempo más rápido del álbum, rompe esa monotonía y como momento destacado de esa segunda parte del disco sólo nombraría Go West, otro tema lento y melódico con un estribillo muy pegadizo.

Como apunte, resaltar el corte acústico que han metido como bonus track, un poco country que otra vez nos recuerda a Against Me!. Un disco que mantiene el tipo aunque muy irregular y que se termina haciendo largo. No obstante, en un año en el que nos vamos a cansar de escuchar punk (entre lo que ha salido ya y lo que se avecina, estáis avisados) bien viene un soplo de aire fresco a la escena.

The bright lights of America:

07
Mar
08

Mike Oldfield, ese gran olvidado

Mike Oldfield, pensativo

Ayer volví a casa de un colega después de salir un rato para quedarme a dormir allí y justo antes de acostarme en el sofá me llamó la atención que estaban hablando de música en La 1. Más concretamente estaban poniendo un reportaje sobre Mike Oldfield. Supongo que es un artista que todos conoceréis de sobra, pero me resultó curioso hacer el seguimiento por la carrera de este hombre y ver que su trayectoria va mucho más allá del archiconocido Tubular Bells. Fue en 1973 nada menos cuando dio el pelotazo con ese, su gran éxito con tan sólo 17 años. Durante el resto de esa década Oldfield sacó varios discos de rock progresivo convirtiéndose en un auténtico referente.

Fue en los ochenta cuando decidió pasarse al pop, este pop ochentero que todos conocemos y su reputación como músico dio un bajón considerable. Así pues en los noventa decidió volver a sus raíces sacando Tubular Bells II, lo que le devolvió a la cima del mundo y las ventas de sus discos se dispararon, incluso en discos en los que mezclaba el rock progresivo de sus comienzos con la música celta. Fue esta una nueva época de gloria para él, aunque se aprovechaba bastante de las modas. Y con la llegada del nuevo milenio, de nuevo el cambio de década trajo un cambio en su música: con The Milleniun Bell abrió el camino a los pasajes ambient y los macroconciertos. Este es el resumen de una carrera kilométrica que aun no ha acabado. ¡Para que veáis lo interesante que es la tele a las 5 y meia de la madrugada! Os dejo estos tres temas que seguro que os suenan:

Tubular Bells:

Moonlight Shadow:

Far above the clouds:

06
Mar
08

Foxy Shazam – Introducing (2008)

Foxy Shazam - Introducing     Bueno, pues empiezo este mi primer aporte al universo UnderCore con el que para mi ha sido uno de los discos mas destacados de este principio de año.

    De primeras vamos a dejar claro que definir la música de Foxy Shazam no es fácil, de estilos podríamos decir que mezcla rock teatral, con cabaret, algo de jazz y alguna parte mas dura, pero para no liarnos lo llamaremos simple y llanamente rock. Si queréis que les compare con algún grupo para situaros, yo diría que se mueven bajo los mismos parámetros que Stolen Babies por el rollo cabaret, Blood Brothers por la voz aguda y los cambios de ritmo y Queen por su grandilocuencia. Y una vez situado dentro del panorama musical actual, hablemos de lo que de verdad nos importa, su música. En Introducing nos vamos a encontrar guitarras y ritmos rock que se apoyan en el piano, el gran protagonista de este disco, que lleva todo el peso instrumental a sus espaldas y es lo que le da ese toque mágico y personal a todo el álbum, aportando el punto perfecto para definir tanto una parte fiestera como una dramática.

    La otra estrella del cd, es innegablemente Eric Nally (voz), sus melodías vocales nos llevan por una espiral dramática y emotiva con ciertos toques de rabia, que hace que las historias de este álbum parezcan lo último que va a salir de su boca.

    Si mezclamos lo dicho en los dos párrafos anteriores tendremos un álbum disfrutable tanto estando en casa tranquilamente como de fiesta con los amigos, y es que la magia del disco es la facilidad con la que pasan de partes totalmente bailables a otras mucho más lentas y pausadas.

    El disco se deja escuchar muy fácilmente por los apenas 30 minutos que dura y por ello no me gustaría destacar ningún tema especialmente, aunque citaré su single A Dangerous Man y Red Cape Diver porque fue el primer tema que me enganchó de ellos.

    En resumen, un disco para los amantes del rock sin complejos que quieran pasar un rato agradable bailando y cantando al ritmo de cabaret.

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A Dangerous Man:




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